viernes, 20 de septiembre de 2013

MACORINA de Alfonso Camín

                             MACORINA  de Alfonso Camín
                                              
El día 30 de julio de 2012 moría en Cuernavaca (Méjico) Chavela Vargas1 y por tal motivo, diversos cantantes y gente del espectáculo escribieron artículos elogiando el arte de la intérprete de “Macorina”
Pero yo quiero hacer una precisión sobre la autoría de la letra de “Macorina”. Pues bien el autor del poema “Macorina” fue el poeta asturiano, Alfonso Camín2 (Roces, 1890-Porceyo, 1982), emigrado a Cuba. Mucho antes de que lo popularizara, con voz desgarrada, Chavela Vargas, que decía que la letra era suya, se recitó por todo el Caribe.
 
Esta es la letra de “Macorina”:
Ponme la mano aquí, Macorina
Ponme la mano aquí
Ponme la mano aquí, Macorina.

Tus pies dejaban la estela
y se escapaba tu saya
buscando la verde raya
que al ver tu talle tan fino
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tú las molieras
como si fueses molino.

Ponme la mano aquí, Macorina
Ponme la mano aquí.

Tus senos de carne de anón
tu boca una bendición
de guanábana madura
y era fina tu cintura
la misma de aquel danzón.

Ponme la mano aquí, Macorina.
Ponme la mano aquí.

Después el amanecer
que de mis brazos te lleva
y yo sin saber qué hacer
de aquel olor a mujer
a mango y a caña nueva
con que me llevaste al son
caliente de aquel danzón.

Ponme la mano aquí, Macorina.
Ponme la mano aquí
Ponme la mano aquí, Macorina
Ponme la mano aquí.

La canción, no cabe duda, que es una exaltación de la mujer y de los frutos cubanos; y luego el estribillo: “Ponme la mano aquí” es de lo más sugerente, porque tanto puede referirse al corazón del amante o a cualquier otra parte de la anatomía que el oyente pueda imaginar.
Alfonso Camín, residente en la Habana, tuvo que requerir a Chavela Vargas para que pusiera las cosas claras y se dejase de apropiaciones indebidas. La cantante, en principio, no hizo caso, pero cuando le propinó unos bastonazos en las costillas, parece que la cosa cambió.
En la entrevista en TVE, que repusieron con motivo de su muerte, también habla de “Macorina” como canción propia, recogida de la tradición por ella, claro que en esas fechas ya no estaba Alfonso Camín para reclamar la propiedad intelectual.
¿Quién fue la Macorina? (María Calvo Nodares, 1892- 1977), Pues fue la primera mujer que tuvo permiso de conducir automóviles, a principios del siglo XX, en La Habana.
Algunos dicen que fue modelo, pero en realidad fue una prostituta selectiva, que perteneció a los círculos sociales más selectos de La Habana y cuando fue cumpliendo años, sus amigos del pasado le dieron la espalda y tuvo que vender sus pertenencias: joyas, coches y sus cuatro mansiones. Fue calificada por algunos como la “Mata Hari” cubana. Murió casi en la miseria en La Habana en 1977.
En cuanto a su apodo “La Macorina”, se cuenta, que mientras caminaba en París por la acera del Louvre, un joven, algo bebido y deslumbrado por su belleza, le dijo: ¡Ahí va la Macorina!, cuando quería decir “La Fornarina” (Consuelo Bello1), la famosa cupletista española,. Que triunfaba en París, a la sazón.
Así pues, recalquemos, una vez más, que el autor de la letra de “Macorina” es el poeta asturiano Alfonso Camín.

1. Chavela Vargas, Isabel Vargas Lizano nació en San Joaquín de Flores (Costa Rica) en 1919, pero se nacionalizó mejicana y murió en Cuernavaca, 2012.Méjico. Tuvo una infancia difícil, abandonada por sus padres, dejándola al cuidado de unos tíos. Llegó a Méjico a mediados de los años 30, huyendo de una sociedad pacata, la costarricense que no respetaba su lesbianismo. Poco después conoció y convivió con Diego Rivera y Frida Kahlo, doce años mayor que ella, con la que tuvo una relación transgresora. También tuvo relación con Picasso, Neruda, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Nicolás Guillén y Gabriel García Márquez.
En el mundo de la música tuvo relación con José Alfredo Jiménez, Agustín Lara, Facundo Cabral, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Ana Belén y Víctor Manuel y Mª Dolores Pradera
Más tarde inicia una relación de amistad y profesional con el compositor José Alfredo Jiménez, que la inició en la interpretación de rancheras. Chavela interpretó la canción ranchera con su peculiar estilo, acompañada de una guitarra, emulando la forma de cantar de un hombre ebrio. Chavela rompe moldes, transgrede, abandona la ropa femenina y sale al escenario en pantalones y con jorongo.
En los años 50 amenizaba las fiestas de las estrellas de Hollywood en Acapulco. En estos años dio el salto a Nueva York y cantaría con Harry Belafonte; y ya en el culmen de su carrera lanza su primer disco en solitario: Noches de bohemia en 1961.
La muerte prematura de su amigo y protector, José Alfredo Jiménez en noviembre de 1973, la sume en una honda tristeza. Cae en el infierno del alcohol y desaparece de los escenarios. Resurge de las cenizas del alcohol en los años 90, de la mano de la actriz Jesusa Rodríguez y la cantante Liliana Felipe, quienes la llevaron al café-cabaret “El Hábito” de la ciudad de Méjico.
El director de cine alemán, Werener Herzog, le dio un papel en la película Grito de piedra (1991). Grabó un nuevo disco, Piensa en mí, con el recuperó su fama perdida. Después ya llegó a España de la mano de su inseparable Pedro Almodóvar, que le dio papel en varias de sus películas: Tacones lejanos, en la que interpretó, “Piensa en mí” de Agustín Lara en la voz de Luz Casal, Kika (1993), La flor de mi secreto (1995) y Carne trémula (1997).
Actuó en Madrid en la Sala Caracol en 1993, siendo reconocida por la nuevas generaciones. Y Joaquín Sabina y Álvaro Urquijo compusieron en su honor, “Por el bulevar de los sueños rotos” (1994).
En 2009, con motivo de su 90 cumpleaños, el Gobierno de la Ciudad de Méjico le hizo un homenaje nombrándola “Ciudadana distinguida”.
En 2012 con 93 años lanzó su disco- libro Luna grande, donde revivió, homenajeó, poemas de Federico García Lorca y repasó algunos de sus mayores éxitos. El disco-libro fue presentado en el palacio de Bellas Artes de la ciudad de Méjico. Estuvo acompañada por Eugenio León, Martirio y Laura García Lorca, sobrina del poeta.. Esta sería la última actuación en Méjico y se despidió con una peculiar versión de “La llorona”, diciendo:

Y así termina una historia que comenzó de la nada
Dame la mano llorona, que vengo muy lastimada.
Señora, dame la mano que vengo muy cansada.
En julio de 2012 viajó a España para presentar su disco-libro en la Residencia de Estudiantes. Fue su última actuación. Se sintió indispuesta, fue hospitalizada en Madrid con un cuadro de fatiga y taquicardia. Se recuperó y regresó a Méjico, donde moría el 30 de julio de 2012 en Cuernavaca.
2Alfonso Camín, La Peñuca (Gijón) 1890- Porceyo, 1982, emigró a Cuba en 1905 con 15 años. Trabaja como periodista en el prestigioso Diario de la Marina. En 1914 regresa a España para cubrir la información de la Primera Guerra Mundial para dicho diario. Permanece en España hasta 1936 y al estallar la guerra civil vuelve a emigrar a Cuba y luego a Méjico. Fue precursor de la poesía afroantillana. Algunos de sus textos fueron musicalizados, como la zarzuela La pícara molinera del maestro Luna. Chavela Vargas inmortalizó con su voz y su música desgarrada, “Macorina”. Regresa definitivamente a Gijón en 1967.
En 1981 fue nombrado “Hijo Predilecto y Poeta de Asturias”. Es considerado el Poeta Nacional de Asturias.
Obra: Adelfas (La Habana, 1913), Crepúsculos de oro (La Habana, 1914), Cien Sonetos (La Habana, 1915), Los Emigrantes, (1915), Hombres de España (Madrid, Renacimiento, 1923), De la Asturias simbólica y nuevos poemas (Madrid, Renacimiento, 1925), Antología poética (Madrid, Ibero-americana, 1930), América y sus hombres (Méjico,1957)

3.Consuelo Bello, “La Fornarina” (Artista de varietés), Madrid, 1884-1915, famosa cupletista, intérprete de “Clavelitos”, canción compuesta por su novio y promotor, José Juan Cadenas. Este cuplé “Clavelitos” no tiene nada que ver con la canción de tuna del mismo nombre compuesta, décadas después, por el maestro Monreal.
Se la relacionó con el mundo de la prostitución. Se dice que a los 15 años era 'cantonera' en los soportales de la Plaza Mayor de Madrid.
Actuó en Madrid, Barcelona, Valencia y también triunfó en Montecarlo, Londres y el Olympia de París.
En 1914 cantó por primera vez “El último cuplé” y al año siguiente comenzaron los problemas de salud, que le causaron la muerte en pleno éxito con 31 años.
“La Fornarina” no tenía una gran voz, pero afinaba a la perfección. Su fama se debía a su gracia y sensualidad personales, así como a la ingenuidad, algo picante, que desplegaba en escena.



 

jueves, 27 de junio de 2013

EJECUCIÓN DE LOS ASALTANTES DEL EXPRESO DE ANDALUCÍA

 José Sánchez Navarrete, ex oficial de Correos, que conoce las costumbres del correo y sus normas de seguridad, planea el asalto, junto con su amante José Donday, alias el “Pildorita”, por su afición a las drogas, al vagón correo del tren expreso de Andalucía, el día 11 de abril de 1924.

Al asalto se sumaron Honorio Sánchez Molina, cerebro y financiero de la empresa y dos personas de los bajos fondos de la época, Antonio Teruel López y Francisco de Dios Piqueras, tahúres profesionales.

Atracan el vagón correo y asesinan a los dos ambulantes de Correos, porque el narcótico que había preparado el “Pildorita” no hizo efecto o no tomaron la cantidad suficiente del vino que le ofrecieron. A continuación Navarrete, Piqueras y Teruel comienzan a abrir los sobres y paquetes en busca de dinero y joyas; pero con su nerviosismo olvidan los envíos de más valor.

Una vez recogido el botín, los bandidos saltan del tren, antes de que entre en la estación de Alcázar de San Juan, donde José Donday les espera con un taxi para llevarles a Madrid. El tren continúa su marcha hasta Córdoba, sin que la pareja de la Guardia Civil advierta nada.

Una vez que llegan a Madrid se reparten el botín en casa de Antonio Teruel, que vivía en la calle de Toledo. Navarrete se encarga de llevarle su parte al quinto miembro del grupo y cerebro del atraco, Honorio Sánchez Molina.

Descubierto el doble crimen en la estación de Córdoba, la policía comienza la investigación y dan con el taxista que los trajo de Alcázar de San Juan, indicándole a la policía el final del recorrido en la calle Toledo.

El sereno de la calle Toledo informa a la policía de la extraña actividad de Antonio Teruel e interrogan a su esposa y la llevan detenida a comisaría.

Antonio Teruel oculto en la buhardilla, ve cómo se llevan a su esposa, y, sintiéndose acosado, se suicida el lunes 24 de abril de 1924. La portera, que oye ruidos en la finca, avisa a la policía, que fuerza la entrada y encuentra el cadáver de Antonio Teruel con un tiro en la sien. En los tubos metálicos de la estructura de la cama de matrimonio, la policía encuentra escondido parte del botín del robo del tren expreso de Andalucía.

Pronto detienen al resto de la banda, sólo José Donday logra atravesar la frontera, pero se entregó en la embajada española en París.

Se celebra un juicio sumarísimo y se condena a muerte a José Mª Sánchez Navarrete, a Francisco Piqueras y a Honorio Sánchez Molina. José Donday se libra de la muerte con una condena de 30 años.

Eduardo Zamacois1, para documentarse sobre su novela, Los muertos vivos (1932), cuya acción se desarrolla en un presidio, pidió permiso para presenciar la ejecución de los asaltantes del tren expreso de Andalucía sucedido en 1924.

Los condenados eran tres: Honorio, autor intelectual, que tenía una tienda en la calle Hortaleza de Madrid, Piqueras, tratante de ganado y tahúr y el afeminado funcionario de Correos, José Sánchez Navarrete, hijo de un coronel de la Guardia Civil.

Antes de la ejecución pasaron la capilla en la cárcel Modelo de Madrid. Asistieron a la ejecución el citado Eduardo Zamacois y el también escritor Luis de Oteyza.2 A los periodistas se les había negado la entrada.

Siempre tenía acceso a la prisión la asociación centenaria, “Hermanos de la Paz y la Caridad”3, cuya misión era acompañar y consolar a los reos en el último trance. Allí estaban los reos Honorio, Piqueras y Sánchez Navarrete y había también una larga mesa como para un banquete surtida de fiambres selectos, dulces, pasteles y vinos generosos. En el centro de la capilla estaba el altar y celebraban la misa para los reos.

Los condenados comienzan a despedirse de sus seres queridos. Honorio pide perdón a su esposa e hijos. Piqueras, el tratante, hablaba de las ferias de Sevilla y de Badajoz, como si la ejecución al alba, no fuera con él.

José Sánchez Navarrete, el homosexual fue el coautor junto con Piqueras y Teruel, que se suicidaría días después, del asalto al tren Expreso de Andalucía; y el resultado fue el asesinato de dos compañeros, ambulantes de Correos. Sánchez Navarrete disparó a su compañero corpulento, que estaba avanzando con Piqueras y Teruel, ante la instancia de éstos.

Sánchez Navarrete, de unos 25 años, convertido en un guiñapo por el miedo a morir es visitado en capilla por un duque, que se disculpó por no haber venido antes a consolarle. Entonces Sánchez Navarrete- amante del duque- le ofrece una cigarrera de oro para que se acuerde siempre de él. Y Sánchez Navarrete profiere: -“Señor duque…Usted ha sido el único amor de mi vida”.

Después de esto ya entran en acción los verdugos, que eran dos: el de Madrid y el de Burgos, a quien la Dirección de Penales ordenó trasladarse a Madrid por si su compañero caía enfermo.

El verdugo de Madrid, largo, flaco, callado, era francamente desagradable, repelente. El de Burgos, que era más viejo, tenía su desparpajo y confianza en sí mismo. Era bajito, de barba y cabellos blancos y mejillas rosadas, recordaba a Víctor Hugo.

Los verdugos cobraban las ejecuciones aparte del sueldo, a diez duros. El verdugo de Burgos, que era el decano de los verdugos españoles, llevaba ya 58 ejecuciones y con las dos de hoy 60.

Ya estaban dispuestos los tres patíbulos. El primero en aparecer fue Honorio, el comerciante, que seguía gimoteando y sin encarar lo inevitable con valentía.

El verdugo de Madrid era quien debía ejecutarle, le invitó a sentarse y le sujetó los brazos y lasa piernas con fuertes correas. Honorio seguía lamentándose. El verdugo le tapó la cara y le colocó la ‘corbata’ fatal sobre la garganta e hizo girar la palanca, pero no acababa con la fortaleza de Honorio. Tuvo que intervenir el verdugo de Burgos (el decano) y dar una vuelta completa a la palanca y el reo sucumbió. El médico que estaba presente pudo certificar su muerte.

El segundo en ser ajusticiado fue Piqueras, el tahúr y valiente se encogió de hombros y dejó hacer al verdugo decano. Sacó del bolsillo la fotografía de su madre, la miró por última vez y cuando sintió el frío de la ‘corbata’ fatídica dijo: -“Señores…buenos días”.

A Sánchez Navarrete lo llevaron al patíbulo en brazos. Murió inconsciente. Decían que su defensor, el capitán Matilla, le había aplicado una inyección de morfina para que no sufriera inútilmente.

Una vez cumplido el fallo de la ley en la fachada de la cárcel ondeó la bandera negra y eran las seis en punto de la mañana.



BIBLIOGRAFÍA:

Oteyza, Luis de, Anticípolis, Ed. de BeatrizBarrantes Marín, Cátedra, Mzadrid, 2006

Reta Munárriz, Ramón, Hermandad de la Paz y la Caridad, Navarra, 2010

Zamacois Eduardo, Un hombre que se va, de. Renacimiento, Sevilla, 2011

Madrid, 26 de junio de 2013

Anastasio Serrano

1 . Eduardo Zamacois, Pinar del Río (Cuba), 1876, Buenos Aires, 1976. Cubano, aunque de ascendencia española. Se exilió después de la guerra civil a Argentina. Periodista. Colaboró en el semanario Germinal y dirigió en Barcelona, Vida Galante. Fue director de El Cuento Semanal y Los contemporáneos. Novelista, dramaturgo, conferenciante, hombre de letras en suma , cosmopolita y seductor
Autor, en una primera época, de novela erótica o galante: Punto negro (1897), Loca de amor y El seductor (1902).
Y una segunda época de novela realista: Memorias de un vagón de ferrocarril, 1924, Los muertos vivos, 1932, La antorcha pagada, 1935 y el libro de memorias titulado: Un hombre que se va (1964), reeditado por Renacimiento en 2011.

2 . Luis de Oteyza, Zafra (Badajoz), 1883, Caracas, 1961. Poeta primerizo en la órbita del modernismo: Flores de almendro, 1903, Brumas, 1905 y Baladas, 1908.
Autor de obras divulgación como: Galería de obras famosas, 1916, Las mujeres de la literatura, 1917.
Periodista de El Liberal y director de La Libertad, para este periódico consiguió una entrevista con el cabecilla del Rif Abd-El Krim. Iba acompañado, del que luego sería el famoso fotógrafo Alfonso (Alfonso Sánchez Portela). La entrevista titulada: >>Caudillo del Rif<<, salió con una fotografía de Abd-El krim, el día 8 de agosto de 1922.
Fue pionero de la radiodifusión en España. Fundó una de las primeras emisoras de radio en Madrid: Radio Libertad.
Autor también de libros de viajes: De España a Japón, 1927, Al Senegal en avión, 1928.
Como novelista publicó: El diablo blanco, 1928, Anticípolis, 1931, El tesoro de Cuauthémoc, 1932, La tierra es redonda, 1933.
Y un libro de memorias: Fichas de mi archivo, 1945
Al estallar la guerra civil tomó el camino del exilio.

3 . Esta “Hermandad de la Paz y la Caridad” tiene un origen bien peculiar, que no era otro, que el acompañamiento de los reos, que eran condenados a muerte en Navarra y ejecutados en Pamplona, aunque también existía esta Hermandad, y con el mismo cometido, en otras ciudades de España, como en la situación descrita en Madrid. Recientemente, en 2010, Ramón Reta Munárriz publicó el libro: Hermandad de Paz y Caridad. Ten valor y confía en Dios. Y según cuenta Ramón Reta en su libro los Hermanos de la Paz y la Caridad, además de acompañar al reo desde la capilla al cadalso, una vez ejecutado, recogían el cadáver y le daban cristiana sepultura . La Hermandad estaba formada por hombres de buena posición social y económica y su dedicación era a una misión, no bien vista, movidos por razones humanitarias. Las últimas palabras que los hermanos dirigían al condenado al pie del patíbulo eran: “Ten valor y confía en dios”, lema de la Hermandad.
Según estudios recientes los primeros servicios prestados por la Hermandad corresponden a una ejecución fechada en enero de 1757 y la última atención prestado a un reo condenado a muerte se produjo en 1957 en Pamplona.
Como compensación a la actividad de socorrer a los condenados a muerte, el Ayuntamiento de Pamplona en el año 1883 encargó a la Hermandad de la Paz y la Caridad que fueran los portadores de la Virgen de los Dolores, función que sigue realizando la Hermandad hasta nuestros días, inútil, felizmente, su primera misión por haber sido abolida la pena de muerte.