sábado, 14 de junio de 2014

PANORAMA DE LAS VANGUARDIAS LITERARIAS EUROPEAS I


 

         Cubismo                                  futurismo                                   expresionismo



Se denominan vanguardias al conjunto de los movimientos artísticos que se desarrollaron en las primeras décadas del siglo XX con voluntad de rebeldía frente a la concepción del arte basado en la realidad. Se difundieron por medio de revistas y manifiestos y mostraron su gusto por lo excepcional y lo extraño.

La vanguardia aborda la renovación del arte y su función social, atacando los sistemas más aceptados de representación o expresión artística en teatro, pintura, literatura, cine, arquitectura o música.

La característica principal de la vanguardia es la libertad de expresión, que se manifiesta alterando la estructura de las obras, abordando temas tabú y desbordando los parámetros creativos; en poesía se rompe con la métrica y cobra relieve la tipografía; en arquitectura se desecha la simetría y en pintura se rompe con las formas, colores neutros y la perspectiva.

El término vanguardia surge durante los años de la Primera Guerra Mundial y tiene su origen en el vocablo francés avant-garde, palabra de origen militar, que venía a reflejar el espíritu de lucha, de combate que el nuevo arte libraba frente al realismo-naturalismo.

Tomado literalmente, el término vanguardia implica la idea de avanzadilla, de pequeños grupos destacados del cuerpo mayoritario, que se sitúan por delante. En efecto la vanguardia artística se manifestó como acción de un grupo reducido, como una élite que se enfrentaba a las situaciones establecidas y aceptadas por la mayoría (la inercia del gusto artístico).Estas tendencias vanguardistas se enfrentaron al orden establecido, a los criterios asumidos por las clases económicas e intelectuales, con ánimo de ruptura.

La vanguardia artística y literaria, los llamados “ismos”, surgen en el periodo de mayor agitación social del siglo de 1914 a 1939, fechas que suponen el inicio de las dos guerras mundiales. Estos “ismos”, unos apenas dejarían huella artística, pero otros aportaron nuevas formas al arte para siempre.

Los artistas de vanguardia se enfrentaron a las ideas burguesas y unos derivarán hacia el antiburguesismo de corte fascista, como es el caso del futurismo de Marinetti y otros mostrarán su rebeldía en el movimiento proletario.

El fascismo-nazismo y el comunismo serán exaltados por la estética futurista y expresionista. El surrealismo francés apuesta, en parte, por el marxismo. Posteriormente estos artistas serán perseguidos y prohibidos por los propios aparatos del estado, como sucedió en la URSS estalinista a partir de 1923, en la que los poetas futuristas serán criticados por la nueva estética del realismo-socialista. Y en la Alemania nazi será rechazada y prohibida la pintura expresionista, considerada a partir de entonces (1933) como “arte degenerado”.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, e incluso antes, los vanguardismos irán declinando y quedarán incorporados al arte moderno; si acaso se mantuvo activo el surrealismo francés y sus derivaciones hasta la muerte de André Breton; aunque el surrealismo sigue vivo en no pocos países.

Vayamos ahora a desentrañar la esencia de estos movimientos vanguardistas: cubismo (1906), futurismo (1909) y expresionismo (1910).

 
EL CUBISMO

 
 
                               
 
 
El punto de arranque del cubismo lo tenemos en los cuadros pintados por Picasso, influido por la estatuillas negras y polinesias, Les demoiselles d’ Avignon y la serie de paisajes de Horta de Ebro, donde la dislocación formal es acusada por la geometría. Y Georges Braque también ejecuta otros paisajes de análoga estructura, cuyos tejados en perspectiva plana dan la sensación de cubos, Les maisons à l’ Estaque.

Cuando se expusieron estos cuadros de Braque en el Salón de otoño (1908), Matisse, que formaba parte del jurado, los califica de “caprichos cúbicos”. La frase recogida por el crítico de arte Louis Vauxcelles hizo fortuna y ya tenemos nombrado el cubismo.

Muy pronto se adhirieron al cubismo el español Juan Gris, Albert Gleicer y Joan Matzinger. El cubismo, pues, fue el arte de descomponer y recomponer la realidad. Sus principios son: bidimensionalismo, compenetración de planos y simultaneísmo de visión.

Este primitivo grupo cubista plástico vivía en estrecha relación con poetas, escritores y coleccionistas, que compartían la manera de ver y de expresar el mundo exterior. Entre ellos tenemos a Gillaume Apollinaire, Max Jacob, los hermanos Gertrude y Leo Stein y el marchante Kahnweiller.

El cubismo literario, algo más tardío, comienza en 1910 y sus notas más características son: autonomía absoluta de la obra de arte; el poema se entiende como ‘objeto’, como fin en si mismo.

El cubismo pictórico pretende expresar la esencia de la realidad a través de la simultaneidad de sus formas geométricas más significativas; el cubismo literario, por su parte, se basa en la simultaneidad, y también en un mismo plano, plasma percepciones, recuerdos, conversaciones fortuitas, intuiciones, títulos de noticias; nace, pues, el collage literario

Los escritores cubistas manifestarán su cosmopolitismo, la pasión por el viaje y la aventura en sus obras. Son significativas a este respecto las obras de Blaise Cendrars Kodak , Feuilles de route y La Formose (1924).

Incorporan el humor a la literatura contemporánea, heredado de la “patafísica” de Alfred Jarry (Obu roi), a través de los juegos verbales de Apollinaire, Paul Morand y Max Jacob. Los poemas cubistas, en general, son alegres, festivos y atravesados por el humor.

El poema cubista oscila entre la simultaneidad de ideas, percepciones y sensaciones y la disposición gráfica de las palabras. Rompe con la puntuación y la rima y se convierte en un experimento entre el elemento literario-mosaico, enumeración caótica de datos y el visual-espacial.

En cuanto a la producción de literatura cubista tiene sus órganos de expresión en las revistas, L’Élan, Sic, Nord-Sud, Litterature.

En 1917 se inicia el periodo de mayor esplendor del cubismo, Gillaume Apollinaire estrena el drama (surrealista), Les mamelles de Tiresias y en 1918 publica: Calligrames, la obra que más iba a influir en la poesía experimental contemporánea; ya había publicado Alcools en 1913. Max Jacob publica Le cornet à dés (1917), (El cubilete de dados), poemas en prosa en los que consagra su poesía de la paradoja y el juego verbal.

En 1919, Cendrars publica 19 poémes elastiques; André Breton, Mont de Piété ; Pierre Reverdy, La guitarre endormie y André Salmon, Priikaz.

El cubismo literario muere de muerte natural, absorbido, en parte, por el dadaísmo y sobre todo por el movimiento surrealista, nacido oficialmente con el primer manifiesto en 1924.



EL FUTURISMO

 
 
 
Nace en 1909 cuando el escritor italiano Filippo Tommaso Marinetti publica el primer Manifiesto del futurismo en Le Figaro de Paris el 22 de febrero de 1909. Marinetti se muestra vital y fieramente iconoclasta frente a la tradición (solo existe el futuro). Se muestra antirromántico (“Matemos el claro de luna”) y exalta la civilación mecánica y la tecnología: “Un automóvil de carreras es más hermoso que la Victoria de Samotracia”, dice en el manifiesto de 1909.

El futurismo literario, en consecuencia, tratará nuevos temas como la máquina de vapor, el avión, la energía eléctrica, los deportes, la velocidad.

También exaltan la intuición y el sensualismo frente a la inteligencia y reivindican el valor y la audacia; asimismo revalorizan el nacionalismo, el patriotismo, el militarismo y la guerra, con lo cual el futurismo desembocará en el fascismo.

Todos estos temas debían articularse en torno a unas técnicas expresivas como la supresión de adjetivos y adverbios para lograr un mayor dinamismo verbal; destrucción total de la sintaxis y la puntuación para dejar “las palabras en libertad”, claro precedente de la escritura automática de los surrealistas.

Las innovaciones tipográficas son bien llamativas, desde el empleo de cuatro o cinco tintas en una misma página y varios caracteres distintos. Además la distribución de las líneas en la página podía ser vertical, oblicua o circular y con letras mayúsculas de gran tamaño. Todas estas innovaciones obedecen a una necesidad ultraexpresiva, que luego fueron utilizadas por Apollinaire en sus Calligrames y por los dadaístas. Marinetti quiere dar una visión pictórica de la página con estas innovaciones tipográficas.

El canto al hombre nuevo, producto de la civilización industrial, tiene sus precedentes en Walt Whitman con Leaves of gras (Hojas de hierba), Rudyard Kipling con The seven seas (Los siete mares) o Émile Verharen con Les villes Tentaculaires (Las ciudades tentaculares). Mientras que el vitalismo y el sensualismo latinos son herederos directos de Il piacere (El placer) de Gabriele D’ Annunzio.

El futurismo se beneficia del clima cultural creado por la revistas Leonardo (1903-1907), dirigida por Giovanni Papini; La Voce (1908-1913) de Ardengo Soffici y Lacerba (1913-1915) de Giuseppe Prazzolini. También aprovecha el futurismo un cierto estado de euforia histórica ante el régimen liberal, que los futuristas contribuirían a destruir.

Pero, con todo esto, el futurismo literario se reduce a las actividades de Marinetti y sus hombres y a la redacción de más de 40 manifiestos.

En el primer manifiesto futurista, Marinetti inicia su labor de auténtico propagandista y proselitista de un movimiento del que se declara dirigente absoluto.

Veamos un fragmento de un manifiesto-síntesis de Marinetti:

Arte vida explosiva. Italianismo paroxístico. Anticultura. Antiacademia. Antilógica. Antigracioso. Antisentimental. Contra las ciudades muertas.- Modernolatría. Religión de la nueva originalidad velocidad. Desigualdad.- Intuición e inconsciencia creadoras. Estética de la máquina (…) Destrucción de la sintaxis (…) Palabras ruidistas en libertad (…) Luz eléctrica decorativa. Síntesis reatrales de sorpresa sin técnica y sin psicología.1.

En cuanto a los futuristas de primera hora (Corrado Govoni, Paolo Buzzi, Francesco Cangiullo y Luciano Fulgore) han pasado a la historia más como comparsas que como escritores de interés; mientras que los escritores de obra personal (Soffici, Papini, Carrà y Severini) fueron abandonando el futurismo.

Papini narra su ruptura con el futurismo en su libro L’esperienza futurista (1913-1914), publicado en 1919, esto dice Papini:

Me adherí al futurismo creyendo encontrarme con hombres verdaderamente nuevos y libres que se proponían una efectiva renovación del arte italiano, del espíritu italiano. Al cabo de un año advertí que había caído en una iglesia, academia o secta más pintoresca que las demás, pero donde se buscaba la fe antes que la libertad, el ruido antes que la creación, la
obediencia a la ortodoxia más que la riqueza de la exploración2.

Hacia 1920 se producen las defecciones del resto de los futuristas y en 1924 es el año de la decadencia. El fascismo que se nutrió de su retórica y de su estética acabó con el futurismo, aunque Marinetti es asimilado por el fascismo. Mussolini nombra al otrora antiacadémico en la Real Academia Italiana. Marinetti muere prácticamente olvidado el 2 de diciembre de 1944.

El futurismo tuvo su proyección internacional con la publicación de la revista Orpheu de Lisboa en 1915, en la que colaboraron Fernando Pessoa, Mario de Sá Carneiro, el pintor y escritor José Almada Negreiros, Adolfo Casais Monteiro; también en Portugal se publicaron las revistas Contemporánea (1922) y Athena (1924), en todas ellas había reflejos del futurismo de otros ismos nacientes. Más propiamente futurista fue Portugal futurista (1917), que fundó el pintor Santa Rita.

El futurismo ruso:

La gestación del futurismo ruso es anterior a la primera visita de Marinetti a Moscú en 1910 y sus presupuestos estéticos son similares a los del futurismo italiano. Los principales representantes son Klebnikov, de origen tártaro y cultivador de una onomatopeya panlingüista (“zaum”) y sobre todo Vladimir Maikovski, caucasiano, nacido en 1893, y coautor con Klebnikov, Burluke y Kruchenik, de manifiesto: “Una bofetada a la opinión pública”, publicado en Moscú en 1912 con este tenor: “El pasado es estrecho. La Academia y Pushkin son más incomprensibles que los jeroglíficos. Debemos arrojar a Pushkin, Dostoievski, Tolstoi etc por la borda del navío de la actualidad”3.

El futurismo ruso se sentirá identificado con los ideales de la revolución bolchevique al principio; pero nuevamente, como en Italia, el totalitarismo acaba con el futurismo, el estado burocrático de la URSS impone el realismo-socialista a partir de 1923.

En España el futurismo se conoció muy pronto con la “Proclama futurista a los españoles”, que publicó RAMÓN Gómez de la Sena en la revista Prometeo con el pseudónimo de TRISTÁN en 1910 y comienza así: “¡Futurismo! ¡Insumisión! ¡Algarada! ¡Festejo con música wagneriana! ¡Modernismo! ¡Violencia sideral! (…) ¡Antiuniversitarismo! (…) ¡Iconoclastia! ¡Pedrada en el ojo de la luna!”.

Pero el futurismo en España no cuajó y aparece esporádicamente en algunos poetas del ultraísmo y de la generación del 27: Pedro Salinas dedica sendos poemas a la bombilla eléctrica y a la máquina de escribir y Alberti dedica un madrigal al billete del tranvía.



EL EXPRESIONISMO ALEMÁN (1910-1933)

 
 
 
 
El expresionismo pretende reflejar una imagen de la realidad deformada por el artista, el cubismo pretende captar esa misma realidad desde todos los ángulos posibles, mientras que el futurismo intenta reflejar el movimiento de dicha realidad. El expresionismo conlleva una deformación de la realidad con el ánimo de descubrir una realidad más profunda y más significativa

El término expresionismo fue utilizado por primera vez por el pintor francés Julien-Auguste Herré para designar una serie de cuadros presentados en el Salón de los Independientes de Paris en 1901, que se oponían al impresionismo vigente.

Podemos señalar los orígenes del expresionismo en la filosofía de Friedrich Nietzsche, Sören Kierkegard y Rudof Steiner, en los dramas de Henrik Ibsen y August Strinberg y en la novela de Fedor Dostoievsky

Se pueden señalar tres periodos del movimiento expresionista: el primero abarcará desde su nacimiento hasta la I Guerra Mundial; el segundo desde la constitución de la república de Weimar en 1919, hasta la aparición de la “Nueva Objetividad” en 1927.

Como en el cubismo fueron los pintores los primeros en trazar las coordenadas del movimiento al que más tarde se sumarían los escritores. El comienzo de este primer periodo expresionista debe situarse en 1905 con la publicación de la revista Die Brücke ("El Puente"), órgano de los pintores de la escuela de Dresde: Ernst L. Kircher, Erich Heckel y Karl Schmidt-Rottluff. Posteriormente, en 1911, se publica Der Blaue Reiter ("El Jinete Azul"), órgano de los pintores de la escuela de Munich: Franz Marc, Vassili Kandinsky, a quienes se unirá Paul Klee . En El Jinete Azul se publicará el manifiesto musical (1911) de los compositores expresionistas: Schönberg, Berg y Webern.

A partir de 1910 aparece el expresionismo literario con las revistas: Der Sturn ("La Tormenta", 1910-1932) dirigida por Herwart Walden; Die Aktion ("La acción", 1911-1932), editada y dirigida por Fran Pfemfert y Die Weissen Blätter ("Las Hojas Blancas", 1915-1921), dirigida por René Schickele (poeta y novelista alsaciano en lengua alemana, uno de los más apasionados defensores del expresionismo). En estos años nace la poesía expresionista, cuyos frutos fueron frustrados por la guerra, ya que muchos poetas jóvenes murieron en el campo de batalla. Y G. Trakl se suicidó muy joven a causa de la guerra, dejando una obra importante.
Der Sturn publicaba poesía y narrativa (las novelas cortas de Alfred Döblin fueron publicadas por primera vez en esta revista); en cambio Die Aktion publicaba preferentemente poesía y lo más característico de esta revista fue su compromiso político. Die Weissen Blätter fue una revista de carácter revolucionario, no sólo en el ámbito artístico, sino también en el ético y político. A partir de 1916 trasladó a Zurich su sede para poder seguir el programa con entera libertad. La revista fue una de las palestras más activas del expresionismo, de tal modo que Thomas Mann definió a su director, René Schickele, como el Führer des Expressionismus (El caudillo del expresionismo)




                                                 
                                                     
                                                                                          
 
                                                           
En 1919 con la caída del régimen kaiseriano y la proclamación de la Constitución de Weimar se inicia un nuevo florecimiento del expresionismo, que responde a las aspiraciones de aquellos años convulsos. Se publica El gabinete del Dr.Caligari de Robert Wiene y Töller estrena el Hombre masa (1921).

El movimiento se va consolidando y surgen varias antologías: Sinfonía de la joven poesía de Kart Pinthus y Poesía para la revolución mundial de Ludwig Rubiner.

Y ya en 1927 es el año de la aparición de la “Nueva Objetividad” (Neue Sachlichkeit) y de nuevo serán los artistas plásticos los primeros que vuelven los ojos a la realidad palpable, tras los excesos subjetivistas del primer expresionismo. Sin embargo no puede hablarse de un retorno puro a la estética realista. El acercamiento a la realidad objetiva se realiza a través de una superclaridad en una atmósfera inquietante.

A esta fase de la “Nueva Objetividad” pertenece la estética de la Bahaus, nacida en 1919. Y en el campo literario también tiene relación el primer Beltolt Brecht, que estrena “La ópera de tres peniques” en 1926.

El expresionismo abarca todas las artes y reacciona más contra el orden kaiseriano que contra la tradición cultural alemana y rechaza la estética naturalista.

Este movimiento no pretende reflejar la realidad inmediata, sino la reconstrucción a partir del yo del artista. El artista expresa la tensión interna de la realidad que solo se percibe desde la angustia y desde una concepción atormentada de la vida y del arte.

La expresión de la tensión interna o esencia espiritual de la realidad desde el yo del artista debe efectuarse a través del abarrocamiento del estilo y la experientación formal, llegando a la apología de la fealdad y de la irracionalidad.

En cuanto a sus representantes en pintura destacan: Max Beckmann, Otto Dix, George Grosz, que influyeron en los no alemanes, Alfred Kubin, Eduard Munch (El grito), Georges Rouault y Amadeo Modigliani; y en España en Isidro Nonell, José Gutiérrez Solana, Rafael Zabaleta y el joven Picasso.

En música sobresalen los compositores: Gustav Mahler, Arnold Schönber, Alban Berg y Antón von Webern.

En teatro, Reinhard J. Sorge, Ernst Toller, Georg Kaiser, Hervarth Walden, que ejercen su influencia sobre el joven Brecht.

Son expresionistas los narradores, Franz Werfel, Max Brod, Henrich Mann, y los poetas Georg Trakl, Georg Heyn, Ludwig Rubiner, que influyeron en Rainer M. Rilke.

Son expresionistas los directores de cine: Robert Wiene, Paul Leni,  Fritz Lang, Friedrich W. Murnau y más tarde Josef von Sternberg y Orson Welles.

Los expresionistas mostraron una gran pasión por el drama musical, que requiere la colaboración de pintores, directores de escena, actores, cantantes y escritores. Son famosas los óperas de Alban Berg (“Lulú), las de A. Schönber, las de Antón von Webern con textos de Trakl y las de Kart Weill con textos de Brecht (Dreigroschenoper).

En literatura hay una preeminencia de la novela y el drama sobre la poesía. La poesía expresa un sentimiento de descontento y horror ante el absurdo de la I Guerra Mundial y exaltan el pacifismo y la solidaridad humana, que derivó, después, hacia el compromiso político.

Franz Werfel publica El amigo del mundo (1912); pero el poeta más destacado del grupo es Georg Trakl con Poesías, Sebastián en el sueño. Y en cuanto a la poesía politizada tenemos a Ludwig Rubiner con Poesía para la revolución mundial y Camaradas de la revolución mundial.

Por lo que se refierea la novela y con el tema de la rebelión de los hijos (conflicto generacional) tenemos : El hijo (1914) de Walter Hasenclever, y las comedias Una generación (1916) y La plaza (1920) de Fritz von Uruh. Pero donde el tema del parricidio alcanza el culmen es en la novela: El asesino no es el culpable, sino la víctima de Franz Werfel.

Narrador expresionista sobresaliente fue Alfred Döblin (1878-1957), que publicó la novela Berlín Alexanderplast en 1929, en la que presenta la experiencia de un trabajador que sale de la cárcel y emplea técnicas de collage, monólogo interior, descripciones con técnicas de fotomontaje y la voz crítica del autor- narrador.

Por último podemos decir que los artistas expresionistas jamás pactaron con el nazismo y sufrieron la persecución, el exilio, la cárcel y hasta el suicidio.

El movimiento expresionista fue abolido por el régimen nazi en 1933, tachándolo de ‘arte degenerado’.


BIBLIOGRAFÍA

Brihuega J., Manifiestos, proclamas, panfletos y textos doctrinales. Las vanguardias artísticas en España (1910-1931), Editorial Castalia, Madrid, 1979

Buckley Ramón y Crispin John, Los vanguardistas españoles, Alianza Editorial, Madrid, 1973

De Michelle, Mario, Las vanguardias artísticas del siglo XX, Alianza Editorial, Madrid, 2002.

Giménez Frontín José L., Movimientos literarios de vanguardia, Libros GT, Salvat Ediciones, Barcelona, 1974.

Plebe Armando, qué es verdaderamente EL EXPRESIONISMO, editorial Doncel, Madrid, 1971

Torre Guillermo, de, Historia de las literaturas de vanguardia I, Guadarrama, Punto Omega, Madrid, 1974.


 

                                                                                                                           
                                                                                                                                          
                                                                                                                                                            
                            
 





 
                                                               


   

1 . Torre Guillermo de, Historia de las literaturas europeas de vanguardia I, Guadarrama, Madrid, 1974, en “Una síntesis de manifiestos”, pp. 131-132

2 . O. Cit. p. 136

3 . O. cit. p. 160

                                                       


 

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