jueves, 2 de junio de 2016

RELACIÓN PERSONAL y LITERARIA de Carmen de Burgos, COLOMBINE y RAMÓN Gómez de la Serna


 




Carmen de Burgos Seguí, la futura Colombine, nació en Almería en 1867 y murió en Madrid en 1932. Era hija de doña Nicasia Seguí (Níjar, 1852) y de don José de Burgos Cañizares (Almería, 1841), que tenía 11 años más que Nicasia. Se casaron en 1867, cuando doña Nicasia tenía 14 años de edad y tuvo a su hija Carmen, apenas cumplidos los 15 años.1Este dato tiene su importancia, porque Carmen de Burgos iba a repetir la actitud de su progenitora y se casará con un hombre 14 años mayor y con 16 años.

Nuestra autora pasó la infancia junto a su madre, más parecida a una hermana mayor.

El matrimonio tuvo 10 hijos y cuando murió don José de Burgos en 1922 con 81 años, vivían seis hijos: Carmen, Catalina (que la acompañó siempre), Francisco, Lorenzo, Manuel y Carlos. Sin suda las dolorosas pérdidas de los cuatro hijos no fueron recibidas como un hecho especial, sino como un fenómeno natural y constante en el entorno social de la época. Una vez casada Carmen sufrió la pérdida de 3 hijos.

Pasó la infancia en Rodalquilar, ella misma lo evoca en la revista Prometeo:

Me crié en un lindo valle andaluz (…), a la orilla del mar, frente a la costa africana. En esta tierra mora, en mi inolvidable Rodalquilar, se formó libremente mi espíritu y se desarrolló mi cuerpo (…). Pase la adolescencia como hija de la natura, soñando con un libro en la mano a la orilla del mar o cruzando a galope las montañas. Después fui a la ciudad y yo que creía buena a la humanidad toda, vi sus pequeñeces, sus miserias…2.

En esta etapa almeriense su padre, don José de Burgos fue nombrado Vicecónsul de Portugal en 1872, dependiente del consulado de Cádiz, cargo en el que se mantuvo, con algún cese, durante treinta y siete años. Este vínculo diplomático con Portugal tendría hondas repercusiones en la vida de Carmen, ya que mantuvo una estrecha relación cultural y vital con el país vecino durante casi toda su vida.



LA EDAD ADULTA A LOS 16 AÑOS:

Carmen de Burgos se casó en 1883, si hacemos caso a RAMÓN que dice: “casada a los dieciséis años, como suele suceder en Andalucía- su madre se casó a los catorce-“3. Su marido fue Arturo Álvarez Bustos, catorce años mayor que ella y era hijo de don Mariano Álvarez, pionero de la prensa almeriense en la segunda mitad del siglo XIX. Fundó la revista quincenal El Pensil (1845) y La Campana de la Vela (1854). Y además de eximio periodista e impresor, su suegro intervino en la política de la ciudad.

Arturo Álvarez Bustos, el marido de Carmen de Burgos, era periodista como su padre, pero no heredó sus nobles cualidades con la pluma. Siguió un modelo de señorito calavera y ocioso, de moral poco escrupulosa; pero, a pesar de ello, Carmen se sintió fascinada por su atractivo personal y por el prestigio de su oficio de escritor. Esto confiesa Colombine a Rafael Cansinos-Assens: “Un señorito juerguista, un tenorio que me fascinó (…) Era escritor (…) me dedicaba versos (…), se pasaba la vida en tabernas y garitos (…) yo lo soportaba todo porque lo quería… lo creía un genio”4.

El matrimonio, desigual en edad, fue mal desde el principio. Tuvieron cuatro hijos. De los cuales, solo sobrevivió, su hija María que la acompañó siempre, que nació en 1895.

Quizá lo único positivo de su matrimonio con Arturo, además de su hija, fue el aprendizaje del oficio de periodista; esto recordó Carmen y, a la vez, da una visión crítica del periodismo de Arturo:

Ejercía un periodismo poco envidiable, tenía un periodiquito de esos para meterse con la gente con fines interesados… Se tiraba en la imprenta de mi suegro, y no se publicaba más que el primer número del mes y el último…, para justificar las subvenciones… En aquel periódico, para ayudar a sostener mi hogar, me vi precisada a trabajar de cajista; y como mi marido no se ocupaba del periódico más que para sacarle provecho, muchas veces, para poder componer original, me valía de la tijera y recortaba de otros periódicos; otras redactaba yo más cuartillas, y así fui adquiriendo el entrenamiento periodístico.5

La vida matrimonial fue un fracaso por la vida disoluta de su marido. Entonces Carmen tenía que romper el círculo, en que estaba encerrada y para ello se propuso obtener el título de maestra, que le proporcionase la independencia económica y la integración en la sociedad, algo que Carmen defendió siempre para lograr la emancipación de la mujer.

En junio de 1895 se presentó a las pruebas de reválida para Maestra de Primera Enseñanza en la Escuela Normal de Maestras de Granada. Prueba que supera con facilidad. Tres años más tarde se graduó en La Normal de Granada como Maestra de Primera Enseñanza Superior, título que necesitaba para presentarse a las oposiciones de Profesoras de Escuelas Normales de Maestras. En esta convocatoria no obtuvo plaza.

Ante este camino emprendido por Carmen, su marido se burlaba e intentaba poner obstáculos. Carmen, por su parte, pensaba que su marido era el paradigma de un orden social caducado, en el que la mujer está sumisa al varón, mientras que él puede gozar de total libertad, disponiendo de la esposa para su placer y servicio; y, además, la mujer se había resignado históricamente a ese destino, aceptando una situación legal en desventaja frente al marido.

Con todo esto Carmen de Burgos se separa de su marido en 1898; ya que en 1899 viven Carmen y su hija en el hogar de su padre, don José de Burgos. El trasunto de las circunstancias de la separación matrimonial aparece reproducido en su novela La malcasada, Sempere, Valencia, 1923.

Por fin en 1901 Carmen se volvió a presentar a las oposiciones y obtuvo plaza en la Escuela Normal de Maestras de Guadalajara, donde tomó posesión el 1 de junio como profesora numeraria en la Sección de Letras.

Así pues, en 1901 Carmen de Burgos deja Almería y se traslada a Madrid con su hija. Ha alcanzado la independencia económica (mil quinientas pesetas anuales) con su plaza de profesora de Normal. Tenía 33 años.

Carmen consigue permanecer en Madrid, evitando su destino en Guadalajara, para iniciar su carrera literaria. Consigue del Ministerio una Comisión de Servicios para seguir un curso de pedagogía en el Colegio nacional de Sordomudos y Ciegos de Madrid. Comisión que mantuvo hasta 1905.

En Madrid fijó su domicilio provisional en casa de su tío, don Agustín de Burgos Cañizares, en la calle Echegaray, 10, senador desde 1899. Don Agustín le manifestó un afecto poco familiar: intentó propasarse y Carmen tuvo que abandonar su casa.

El día 2 de noviembre de 1901, la autora visita la tumba de Larra en el cementerio de San Nicolás, futura fábrica de cervezas “El Águila” y hoy Biblioteca Joaquín Leguina (Biblioteca y Archivo de la Comunidad de Madrid), situada en la calle Ramírez de Prado. Esta misma iniciativa la había realizado el 13 de febrero del mismo año, un grupo de escritores que deseaban convertir su acción en símbolo de un nuevo pensamiento y actitud literaria, comprometida con los problemas de España; eran los hombres de la Generación del 98 con los cuales coincidía ideológicamente.

En 1919 publicaría una biografía de Larra, Fígaro, en la que evoca la visita al cementerio:

En la tarde del 2 de noviembre, una pobre muchacha que acababa de llegar de una remota provincia andaluza, y que no conocía aún el acto realizado por los más prestigiosos representantes de la Generación del 98, iba sola y enlutada al cementerio de San Nicolás en busca de la tumba del maestro.6

Carmen de Burgos comenzó a colaborar en los periódicos a partir de 1902; en La Correspondencia de España y El Globo con artículos sobre la situación de la mujer. Pero en enero de 1903, don Augusto Suárez de Figueroa, director del Diario Universal le abrió las puertas de su periódico, confiándole una columna diaria titulada: “Lecturas para la mujer” y se convirtió en la primera redactora de un periódico. Además, don Arturo la rebautizó con el pseudónimo de Colombine7, con el que hoy todavía se asocia a Carmen de Burgos.

En el periodismo lucha por la implantación de la ley del divorcio, por el voto femenino y por la República.

Colombine compagina el periodismo con la enseñanza en la Normal de Toledo (1908), donde coincidió con Dolores Cebrián, esposa de Julián Besteiro, catedrático, a la sazón del Instituto de Bachillerato de Toledo, futuro catedrático de Lógica de la Universidad Central (19129 y político socialista.

Participó en “La promoción del Cuento Semanal” (1907-1925), según la denominación de Federico Carlos Sainz de Robles con numerosos títulos de novelas cortas (El perseguidor, 17/02/1917 en La Novela Corta, cuyo director y fundador fue don José de Urquía).



ENCUENTRO CON RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En abril de 1908 Carmen de Burgos, ya con prestigio literario, funda una tertulia literaria en su casa del calle San Bernardo, 76. Cita a los contertulios a las cinco de la tarde y les sirve un té. A dicha tertulia asisten tanto las jóvenes promesas como las figuras consagradas, esto dice Colombine al respecto: “Por mi casa de Madrid pasan escritores, periodistas, músicos, escultores, pintores y poetas… y cuantos artistas americanos y extranjeros nos visitan (…). Jóvenes y maestros (…) despiertan mi interés y me deleito en sus creaciones”8.

Nuestra autora tuvo varios admiradores, dentro de los asiduos a la tertulia, entre ellos Tomás Morales, Eduardo Barriobero, José Francés y hasta Rafael Cansinos-Assens se sintió atraído por Carmen, mientras que ella no le correspondía; esto dice Cansinos: “-Yo la amo a usted, la comprendo, la admiro y la amo. Pero me domino y me limito a decir: -Yo tampoco tengo ningún amor…9.

De todos aquellos admiradores destacó un joven inquietante llamado Ramón Gómez de la Serna con 21 años en 1909, que logró conquistar el corazón de la anfitriona, que tenía 20 años más que él.

Paralelamente a la tertulia Carmen decide crear una revista para dar cauce a los ideales compartidos por los jóvenes y maduros literatos: la Revista Crítica, nº 1, septiembre de 1908. Colaboraron Eduardo Zamacois, Salvador Rueda, Díez Canedo, Juan Ramón Jiménez, Hoyos y Vinent, Cansinos-Assens, Ramón Gómez de la Serna y Tomás Morales, entre otros. La revista, de vida efímera, publicó su último número en abril de 1909. Sacó 6 números.

Entre todo este tráfago literario, el amor de Carmen y Ramón se va consolidando.

El padre de Ramón Gómez de la Serna funda la revista Prometeo, Revista Social y Literaria, el nº 1 salió en noviembre de 1908, como vehículo de expresión de su hijo Ramón.

Y será en 1909 cuando comienza la relación de pareja íntima y literaria de Carmen y Ramón.

Mucho se ha hablado de la desigualdad de edad (Carmen tenía 20 años más) entre ambos, lo cual ha dado motivo para hablar de la inmadurez de Ramón (con 21 años); y por otra parte de la vida bohemia y de “femme fatal” de Carmen de Burgos, que buscaría el amor-pasión con un hombre mucho más joven. Todo esto suponía el estereotipo antiguo impuesto a la mujer que le impedía vivir el amor libremente. El caso contrario, la edad superior del hombre en la pareja era y es aceptada como hecho natural, casi siempre con el condicionante económico o el prestigio intelectual, como ejemplos recientes en el campo de las letras tenemos las parejas de Rafael Alberti y Asunción Mateos, Camilo José Cela y Marina Castaño y ahora Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler.

Un caso semejante lo tenemos en la pareja formada por la maestra y escritora Concha Alós (1926-2011), doble ganadora del Premio Planeta con  Los Enanos (1962) y Las hogueras (1964) y el periodista, crítico y escritor bilingüe mallorquín, Baltasar Porcel (1937-2010), once años más joven que ella. Hay un cierto paralelismo, salvando todas las distancias, entre Concha Alós y Carmen de Burgos: casada a los 17 años con el periodista, Eliseo Feijóo, director del diario Baleares. Estudia magisterio,  ejerce como maestra en Mallorca y hace sus primeros pinitos literarios. En el diario Balerares conoce a Baltasar Porcel, tipógrafo y aprendiz de escritor, once años más joven, del que se enamora con el consiguiente escándalo en la isla. Se separa de su marido en 1959 y se instala en Barcelona con Baltasar Porcel, que pronto se convertirá en escritor con la ayuda de Concha Alós que traducirá sus obras al castellano. Años mas tarde Concha Alós se separó de Baltasar Porcel.

Por otra parte, a Ramón la idea del matrimonio le da respeto; no quiere asumir una responsabilidad familiar, que le distraiga de su incipiente carrera de artista-escritor. Y además, Carmen de Burgos, mujer madura enfrentada a la sociedad pacata con sus ideas claras e independientes, no deseaba volver a casarse.

Contemplado con los ojos de hoy Carmen y Ramón fueron pioneros en la libertad de amar por encima de todo prejuicio social. Carmen y Ramón desde edades, formación y experiencias distintas estaban de acuerdo en una idea: el derecho de amar libremente, quizá englobado ese derecho en la divisa de la Revista Crítica: “Libertad, Arte, Amor”.

Ramón ha dejado testimonios de suma ternura de los largos años de relación (20 años): “Carmen era más párvula que una niña, entonces. Escribía, traducía y luchaba sin tener tiempo de nada”10.

“Es como si permaneciese vivo en ella su retrato de niña, ese retrato que desearíamos poner frente a todos, junto a su retrato actual para que se viera cómo el espíritu conserva los rasgos nativos genuinos y cándidos”, dirá Ramón en Pombo11. En las dos citas, Ramón, trata de buscar imágenes pueriles, como queriendo disminuir la edad de Carmen.

Ramón empezó a protegerla de la crítica de los colegas, cerrando la tertulia literaria (afán de posesión de Ramón) y juntos se refugiaron en sus trabajos de creación: “Pensábamos seguir, pasase lo que pasase, el escalafón rígido de ese vivir (…). Ella de un lado y yo del otro de una mesa estrecha escribíamos (…) largas horas y nos leíamos capítulos, crónicas, cuentos”12.

La valoración tanto de sus rasgos físicos como morales aflora una y otra vez de la pluma de Ramón: “Carmen es bella, con la recia y apretada belleza que se sostiene en la madurez. Es recia y alta, muy alta, y eso salva y acaba de hacer indiscutible su figura”13.

Años después, cuando ya Ramón es un literato reconocido, recuerda lo que Carmen ha significado en su vida:

Ella me ha alentado y se ha dado cuenta desde el principio, cuando la incomprensión arreciaba, de que era sencillo y bueno lo que me proponía (…). He podido resistir con paciencia esos quince años de inadmitido en la literatura, gracias a ese rato silencioso de comunicación y trabajo en su casa, del otro lado de su ancha mesa14.

 
 
 
 
Don Javier Gómez de la Serna, padre de Ramón, funda la revista Prometeo en noviembre de 1908, casi paralela a la Revista Crítica de Carmen de Burgos, pero logró sobrevivir más de dos años gracias a la generosidad de don Javier.

En un principio don Javier se reservó la dirección y algunas páginas para difundir sus ideas y sus actividades políticas; pero el objetivo sería dar cauce a la incipiente creación literaria de Ramón, que se encargaría de la edición. Publicó 38 números.

Carmen de Burgos no colaboró en los primeros números de Prometeo. En el número de Febrero de 1909 publica “Las mujeres de Blasco Ibáñez”, en cierta medida un último homenaje al escritor que había sido su modelo, glosando las protagonistas de las novelas del maestro valenciano.

Después participó con Ramón en la celebración no oficial del primer centenario del nacimiento de Larra, que Ramón publicó en Prometeo con el título: “Ágape organizado por Prometeo en honor de Fígaro”. El banquete estaba presidido por Mariano José de Larra (en una silla vacía) y rodeado de Carmen y Ramón los demás comensales.

El banquete se celebró en Fornos el 24 de marzo de 1909 a las nueve de la noche “con una brillantez inusitada”:

En la presidencia había un cubierto preparado para Fígaro (…) A su derecha estaba Colombine, la fermosa mujer y la garrida intelectual. Su gallardía espiritual (…), la consintió venir de Toledo para asistir al homenaje y brindar con todos en la copa de Fígaro.

A la izquierda Ramón Gómez de la Serna, satisfecho de la vida, y en particular de la noche, conversaba con Mariano José, y hacía los honores a Colombine, cuidando al alargarle los entremeses, no pasar el brazo descortésmente por delante de Fígaro15.

Al final del banquete fue invitada a hablar Colombine, que procedió así:

Admirado maestro, queridos compañeros: No se conmemora con el esplendor que debiera hacerse el centenario del crítico inmortal, del hablista incomparable (…) No tenemos la sanción oficial, ni velada académica…¡Mejor así!...Aquí hay corazón, alma, entusiasmo, la sanción de una juventud de artistas que saben ser escépticos sin amargura (…) (Prometeo nº V).

Después el organizador del ágape, Ramón Gómez de la Serna en sus plenos 19 años dijo:

Admirado maestro Fígaro, queridos camaradas: Larra está con nosotros, vive (…) Piensa tan nihilísticamente como nosotros. Ha evolucionado. Está al corriente de nuestras quimeras y de nuestras rebeldías (…) Larra es uno de nosotros (…) Y si hubiera cambiado el panorama a lo menos (…) Este ambiente insidioso sigue haciendo de los grandes hombres pobres hombres. (Prometeo, nº V).

En este banquete Carmen de Burgos realizaba su segundo homenaje a Larra, después de aquella visita a su tumba en 1901, apenas llegada a Madrid. Aún le quedaba el tercer homenaje con su obra Fígaro en 1919, en la que también participará Ramón con el “Epílogo”.

Esta celebración no oficial del centenario de Larra se convirtió en el acto inaugural de la relación entre Carmen y Ramón, una especie de boda laica. Por otra parte el acto se convierte en un altavoz de todo lo que les unía: rebeldía frente a lo caduco, anhelo vitalista y pasión por el arte. Ramón era un joven brillante y Carmen se hallaba en la plenitud de su belleza y de su pensamiento.

Pero muy pronto vendrá una primera separación. Nombran a Ramón Secretario de la Junta de Pensiones de París, gracias a los contactos políticos de don Javier, que de esta forma consigue alejar a su hijo de Madrid y por tanto de la relación recién estrenada, que no ve con buenos ojos.

Las navidades de 1910 Carmen las pasa con Ramón en el Hotel Suez en pleno boulevard de Saint Michel; con escapadas a Londres y Nápoles.

Carmen de Burgos colabora en Prometeo con los “Diálogos triviales” con Ramón y otros escritores. Ramón publica en Prometeo, nº XIX, “Un manifiesto futurista sobre España” y con ello comenzaba la penetración de las Vanguardias (los –ismos) en España, todavía nacientes en Europa. Y en el nº XX Marinetti publica su “Proclama futurista a los españoles”. A Ramón le atrae la rebeldía contra todo, contra el pasado y el futurismo proclama la libertad sin dogmas.

Carmen de Burgos, por su parte, rechaza la trivialización futurista, defiende la cultura clásica y traduce y publica, Dafnis y Cloe de Longo en 1910.

En 1915 Ramón inaugura la tertulia del “Café Pombo” en la calle Carretas de Madrid.. Buscó un espacio público donde poder reunirse con artistas y amigos: “Busco y encuentro Pombo, inmediato a la Puerta del sol (…), a un paso de los tranvías y por tanto propicio a todas las citas. Siempre me pareció un café vetusto, pero tendrá gracia que en él se cobijen y alboroten los más modernistas” (Automoribundia, 96).

El antiguo “Café y Botillería de Pombo” será el café literario y está en la calle Carretas. El propio Ramón enumera a los fundadores, muchos de los cuales proceden del salón literario de Carmen de Burgos: Bartolozzi, Rafael y José Bergamín, Tomás Borrás, Bagaría, Gutiérrez Solana (que inmortalizaría la tertulia con su cuadro16), Rafael Cansinos-Assens, Gustavo Maeztu y Diego Rivera.

 
 
 
 
 
 
La tertulia se consolidó en 1915 y Carmen procura favorecer su fama y prestigio en sus artículos. Compara la tertulia de Pombo con el “Club de los Vencidos de la Vida”, fundado por Eça de Queirós, en la que trató de aglutinar a los artistas portugueses solitarios y aislados. Evoca el círculo vanguardista del “Café Martinho” de Lisboa, donde se reunían, Leal da Cámara y sus fantasistas; esto dice Colombine en Peregrinaciones:

Estos cenáculos que son comunes en todas las ciudades y que en España no pasaron de camarillas o vulgares reuniones, hasta que Gómez de la Serna, el original e íntegro “Iniciador”, ha reunido a los artistas más libres y notables en el antiguo café y botillería de Pombo, (Nuñez , 2005, p. 421).

Carmen en 1916 reúne en el libro, Confidencias de artistas, las entrevistas publicadas durante años en El Heraldo, con “Prólogo” de Ramón y “Epílogo” de Peregrinaciones, en ambos textos Ramón nos da cuenta de sus sentimientos apasionados hacia Carmen. Así la describe:

Su morenez es la morenez extraordinaria que obedece al apasionamiento y al fervor del corazón (…), es bella, con la recia y apretada belleza que se sostiene en la madurez (…) Es de una belleza española (…).

Carmen es un caso de buena casta (…) un caso de humanidad extraordinaria y primero en esta España atormentadora. (Núñez, 2005, p. 403)

Por último, Ramón nos informa de la grave enfermedad que amenaza a Carmen: su corazón: “Su corazón, que está enfermo (…), que marcha tan desigual y al que es imposible salvar, porque su violencia y su abnegación son implacables”.( Núñez, 404).

Su hija María Álvarez de Burgos, que nunca se ha separado de ella y contra la voluntad de la madre, debuta en el teatro con la obra de Benavente, La princesa Bebé (27/X/1916).

Al año siguiente María A. de Burgos se casó con el actor Guillermo Mancha en la iglesia de Santa Teresa de Madrid y entre los testigos de la ceremonia figura su tío Lorenzo de Burgos, José Rocamora, director de El Heraldo de Madrid y Ramón Gómez de la Serna.

Proyecta Carmen una nueva sección que sustituya a la larga serie de “Confidencias de artistas”, que ya había publicado en libro. Y para ello viaja al pasado en busca de figuras, ya desaparecidas, pero aún tengan descendientes: esposas, hijos, nietos. Así creó la nueva sección: “Españoles de antaño. Confidencias familiares”.

En 1918 se propone encontrar a los descendientes de Mariano José de Larra. Ya hemos visto la atracción que la autora sintió por la figura de Fígaro: su visita al cementerio de San Nicolás en 1901 y el “Ágape en honor de Fígaro”, que presidió junto a Ramón en 1909 para conmemorar el centenario de su nacimiento.

 
 
 
 
 
Pues con todos estos antecedentes se entrevistó con los descendientes del escritor, que le ofrecieron abundante material inédito y con ello escribió la biografía total de Fígaro. Colombine dedica  Fígaro a Ramón con este tenor: "A Ramón Gómez de la Serna, cuyo admirable epílogo sobre el Prado, hace que se destaque viviente, sobre n fondo elíseo, la figura de Fígaro. Colombine.
Ramón escribió el "Epílogo y en el "Prólogo al Epílogo" dice:
"¿Cómo epilogar este admirable libro de Carmen de Burgos? Yo hablaría de ella con esa fe que doce años de constante amistad han cuajado en mi espíritu, del espectáculo único que ha sido para mi su sensatez, su comprensión, su rebeldía. Pero no es eso lo que ella quiere."
Este va a ser el libro que quede sobre Larra, el que primero descubre lo que verdaderamente inédito quedaba de él y el que reúne todos los antecedentes dispersos de un modo vivo y "simpático". Todos (…) tendrán que referirse a él, que copiarle, que seguirle (...) Sentado frente a Carmen ante su amplia mesa de trabajo (...) he visto y he leído los documentos y he oído las cvuartillas de Carmen, saturándose de Fígaro, y sacando del cerrillero de él, que la familia ha dedicado a la escritora, las cerillas para mi pipa. Sólo porque era Caremn la autora de este libro no he sentido envidia de él (Fígaro por Carmen de Burgos, Colombine, Imprenta Alrededor del Mundo, Madrid, 1919, p. 303)

El libro se publicó en 1919 y fue muy bien acogido por la crítica. Doña Emilia Pardo Bazán dice.”El libro de la señora de Burgos es un servicio prestado a la historia de las letras y ojalá tuviésemos muchos tan abundantes en noticias sobre los escritores legítimamente consagrados” (Núñez, 2005, p. 462).

Fígaro, de hecho, fue la obra que consagró a Carmen de Burgos como gran polígrafa de nuestras letras.

El único inconveniente fue que durante la redacción del libro la salud de Carmen empezó a flaquear. Le surgieron los problemas del corazón.

En 1920 Carmen y Ramón se establecen en Estoril en el Hotel París. Carmen imparte un curso de Literatura española en la Universidad de Lisboa.

Fue durante esta larga estancia, cuando nació la idea de construir un chalet en Estoril, el futuro “Ventanal”.

La salud del padre de Ramón se agrava en febrero de 1921, estando en Portugal y Ramón acude a dar el último adiós a su querido padre. Después regresó muy afectado a Estoril (“a curarse a mi lado su herida”, dice Carmen). Traía la parte de la herencia que le había correspondido y con ella compra la parcela para construir el chalet. Aún tuvo que regresar Ramón a Madrid, porque le tocó el 2º premio de la lotería, que invirtió en la construcción del chalet. .

El chalet aparece documentado en 1923, cuando se describe la propiedad para pedir una hipoteca. Según Ramón “El Ventanal”se levantaba en el mejor pedestal de Estoril; y Carmen de Burgos pensaba: “Dejar el periodismo (…) Retirarme a Portugal, donde tengo un hotel rodeado de un bosque de pinos, a escribir novelas exclusivamente” (Núñez, 2005, p. 514).

En un principio al chalet le iban a llamar “El retiro”, pero como en portugués significa la taberna y entonces le llamaron El Ventanal, debido al gran mirador del piso alto.

Delante de la gran ventana instalaron una gran mesa de trabajo, desde donde veían pasar los transatlánticos.

También en 1923 Ramón publica, La Sagrada Cripta de Pombo, en la que escribe un sentido panegírico a Carmen: “es la liberal, la romántica, la que compromete su pluma y su vida cuantas veces es menester (…) Frente a mí ha escrito sus mejores obras: Últimos contrabandistas (…), esos Anticuarios en que se concreta una novela de espléndida picardía y su Fígaro, escrito con exaltación sincera”. 17

Tres lustros llevan ya de convivencia, sorteando las exigencias de una sociedad pacata, con una relación en libertad, continúa Ramón: “Este alarde de nuestro compañerismo ha sido tan seguro y sincero, que nos da miedo, y a veces nos decimos: ¡Es demasiado ludibrio para la envidia de la vida haber vivido tantos años en la firmeza optimista de una pura amistad!” (ob. cit. 698).

Las hipotecas de “El Ventanal” obligaron a Ramón a vender aquel amado paraíso. En la casa quedaron los muebles, muchos de ellos heredados por Ramón, y toda la biblioteca con numerosos libros dedicados. Esto sucedía en 1926.

Ramón y Carmen se trasladan a Nápoles y se alojan en la Riviera de Chiaia, 85, donde Ramón pensaba vivir allí para siempre. Nápoles fue un a de las ciudades más amadas por Ramón ( su novela La mujer de ámbar, 1927) y Carmen nos dejó testimonio en su libro de viajes, Por Europa de 1906.

En agosto (1926) regresan a Madrid con muchos textos y pocos recursos.

Carmen se mudó al que iba a ser su último hogar en la calle Nicasio Gallego, nº 1, un entresuelo, porque sus dolencias de corazón y su dificultad respiratoria le impedían subir escaleras. Y siguió con su labor periodística y creativa

Ramón lanza una gran broma macabra, anunciando su propia defunción en El Sol (15/09/1927) con la intención de observar las distintas reacciones del público. Por supuesto nadie le creyó dentro del mundillo literario, excepto Rita Suárez, la viuda del poeta canario “Alonso Quesada, que mandó un telegrama con sus condolencias. Enseguida Carmen y Ramón le mandaron una carta notificándole la broma urdida por Ramón: “Por fortuna la han engañado y está vivo y sano”.

Carmen, por su parte, prepara un nuevo viaje a América para encontrarse con su hija María. Se encontraron en Santiago de Chile, donde se estrenó la comedia en tres actos original de María A. de Burgos, titulada, Mi pobre muñeca, escrita y dedicada a Carmen en 1921.

Regresa a la península y se reúne con Ramón en el Hotel París de Estoril y no regresó a Madrid hasta mayo de 1928.

A finales de 1929, su hija María, ya divorciada del actor Guillermo Mancha, regresó de América para vivir con su madre. Durante la década que había permanecido alejada de su madre, María no había conseguido prestigio como actriz y, además, padecía dependencia de las drogas (de la heroína). Su madre invirtió un gran esfuerzo, incluso económico, para cuidar la salud de su hija, pero todo culminó en un gran desastre sentimental.

Ramón, un tanto descreído del teatro, ve la posibilidad de estrenar con libertad y escribe Los medios seres (1929), que se estrenó bajo su dirección el 7 de diciembre.

Parece ser que Carmen de Burgos propuso a su hija en el reparto de la obra. Su papel se redujo a ser la voz que recitaba “La casada infiel” de Federico García Lorca.

 
 
 
 
 
Y sucedió lo temido. Ramón cuenta cómo María lo sedujo durante los ensayos de Los medios seres, dando fin al asedio a que lo había sometido desde que era una jovencita:

Una interrupción de locura llenó los febriles días de los ensayos y oí el “siempre había esperado este momento” y en esas noches supe que ella tomaba cocaína y hubo una escena verdinegra que violentó más aquella pasión (Automoribundia, 511).

La noche del estreno Carmen se enteró de la relación entre su hija y Ramón. La madre sufriría los momentos más amargos de su vida, dado que el golpe se lo habían dado los dos seres, que más había amado. La pasión duró 25 días según Ramón

Ramón finaliza la relación con Carmen de Burgos y se traslada a París, como al comienzo de la relación, entonces instigado por su padre y ahora por pundonor. De esta manera, tan ramoniana, termina sus veinte años de amor con Carmen. Cuando regresó de París lo acogió de nuevo, pero en relación amistosa.

Muchos años después, evocaba Ramón el doloroso desenlace de su relación con Carmen:

¡Espléndido encuentro! Pero después habían de pasar muchos años sobre este gran premio que fue para mí encontrar mujer bella, noble y con talento, hasta que Los Medios Seres vinieron a ser un desenlace y me dejaron a mi mismo convertido en “medio ser” (Automoribundia, p. 548).

Su hija siguió su intermitente carrera de actriz y su adicción a las drogas dio lugar a que su madre tuviera que rescatarla y traerla a su lado en más de una ocasión, con el consiguiente desgaste para la salud, ya precaria, de nuestra autora.

Tras el advenimiento de la República, Carmen abraza la causa republicana y defiende sus ‘viejos’ ideales: el voto femenino, el divorcio, la abolición de la pena de muerte y la igualdad jurídica del hombre y la mujer. Se afilia al Partido Republicano Radical Socialista, que lideraban Marcelino Domingo y Álvaro de Albornoz.

 
 
Siguió en plena actividad política y escribiendo, lo que iría minando el ya debilitado corazón de la autora. Aún publica la novela corta: Puñal de claveles en la Novela de Hoy, el 13 de noviembre de 1931, cuyo corolario sería, amor y libertad.

En 1932 Ramón regresa de Argentina, donde se ha casado con Luisa Sofovich, más joven que él. Pasó algún tiempo ocultándose, pero por fin la visitaba los domingos por la tarde en su domicilio de la calle Nicasio Gallego, 1, como muestra de afecto y amistad.

El 8 de octubre de 1932 participaba en una mesa redonda, que organizaba el Círculo Radical Socialista, sobre la sexualidad, Carmen intervino en último lugar; se sintió mal y fue asistida por su amigo y médico personal Gregorio Marañón presente en la sala. Y estas fueron sus últimas palabras, según el cronista del diario El Sol:

Muero contenta, porque muero republicana. ¡Viva la República! Les ruego a ustedes que digan conmigo ¡Viva la República! (…) Se avisó a una ambulancia que trasladó a doña Carmen de Burgos a su domicilio donde falleció a las dos de la madrugada. (Núñez, 2005, p. 617).

Por su deseo expreso fue enterrada en el cementerio civil de Madrid.

Ramón, años después en Automoribundia da cuenta del profundo dolor que sintió por su muerte: “Quedé de luto por aquel gran corazón y pensé que desde que se va al otro mundo alguien a quien quisimos mucho, ya estamos denunciados por seguir viviendo”.

Rafael Cansinos-Assens dijo emocionado: “Su muerte, con el nombre de la república en los labios, es algo grande, apoteósico, que convierte el hecho natural de morir en un gesto heroico, de luchador que muere en la brecha” (Núñez, 2005, p. 620).

Se sucedieron las necrológicas en los días siguientes a su entierro y se rindió un homenaje a su memoria el 19 de noviembre en el Círculo de Bellas Artes organizado por la Liga y la Cruzada de Mujeres Españolas con la adhesión y representación de muchas organizaciones feministas, políticas y culturales.

La República siguió su camino azaroso y al terminar la guerra civil, el nuevo gobierno prohibió publicar la obra entera de Carmen de Burgos (Colombine).



CONCLUSIÓN

Carmen de Burgos (Colombine) fue una verdadera polígrafa, escribió novelas cortas y largas, estudios literarios, biografías y estudios sociales; hizo traducciones; primera mujer con columna fija en un periódico (publicó miles de artículos) y primera mujer corresponsal de guerra en 1909 en Melilla y profesora de La Normal de Maestras.

Defensora de la igualdad del hombre y la mujer; luchó contra las leyes discriminatorias; defendió el acceso de la mujer a la educación y al trabajo para conseguir la independencia económica.

Presidió organizaciones feministas nacionales e internacionales, a las que aportó el prestigio de su figura de intelectual progresista.

Pidió el voto femenino en 1921 a las puertas del congreso de los Diputados. Fue pionera en la petición de la ley del divorcio y pidió la abolición de la pena de muerte.

En cuanto a su vida personal, rompió con muchas convenciones de su tiempo. Primero se separó de su marido. Realizó sus estudios, consiguió empleo y vino a Madrid con su hija.

Vivió con Ramón Gómez de la Serna, durante 20 años, una historia de amor y literatura.

Efectivamente Carmen y Ramón mantuvieron una relación libre de 1909 a 1929, a pesar de la diferencia de edad (Colombine tenía 20 años más).

No cabe duda que primero la separación de su marido y esta unión libre suponía una actitud transgresora para las pautas pacatas de comportamiento de la época.

No obstante la relación (bien conocida en el mundillo literario) no se llevó a plena luz del día, sino que se procuraba esconder, llegando separados a los actos (15 minutos después); fue una relación un poco llevada a hurtadillas en Madrid. Solo se les conoce una foto juntos.

Ramón aparece empadronado en 1920 en Luchana, 20, domicilio de Carmen y de su hermana Catalina de Burgos Seguí.

Donde sí convivieron fue en París, en Nápoles y sobre todo en Estoril en el Hotel París y más tarde en el chalet “El Ventanal”.

El final abrupto de la relación, ya lo conocemos, produjo una honda herida en el ya lastimado corazón de Carmen por haberle sido infiel con su propia hija; pero, a pesar de todo, Carmen le perdonó y cuando regresó, ya casado de Buenos aires, la visitaba los domingos por la tarde.

¿Qué rasgos de la personalidad de Ramón, dada la diferencia de edad, le incitarían a la relación íntima con Carmen de Burgos?

¿Búsqueda de la madre protectora, que ya llevaba una buena carrera literaria y él era un primerizo?

Todos estos interrogantes y otros que podíamos plantear tienen difícil respuesta. El más plausible sería la búsqueda de una guía literaria o musa, dado el temprano empeño grafómono de Ramón.

Carmen es una mujer progresista, representa el pensamiento progresista radical de las tres primeras décadas del siglo XX desde la perspectiva fundamental de la mujer. Su pensamiento está influenciado por el krausismo con su impulso regeneracionista inicial y con nexos de unión con el noventayochismo. Su europeísmo y sus ideales racionalistas siempre estuvieron al servicio del bien común.

Pero, ¿cómo era Ramón? Pues Ramón en sus años juveniles sintió inquietudes políticas y ansias de reforma social. Fue rebelde e iconoclasta; cultivó el anarquismo nihilista. Pero luego perdió todo interés por la política; se entregó al arte puro y políticamente fue reaccionario.

Ramón fue siempre un hombre torrencial, de vanguardia, anticipado a su época, disidente e impar, una figura singular, imposible de incluirle en una generación. “Yo no tengo generación”-diría-, lo cual es cierto y Melchor Fernández Almagro ha hablado de la “generación unipersonal de Ramón Gómez de la Serna”.

Dentro de su militancia vanguardista fue el único en España que publicó los manifiestos futuristas de Marinetti en su revista Prometeo en 1910, añadiendo de minerva propia, ”Proclama futurista a los españoles”.

Gómez de la Serna en los 20 años de unión con Carmen supo mantenerse alerta a los –ismos, vio nacer el cubismo y organizó en Madrid la primera exposición de los pintores cubistas, bajo el epígrafe de “Los íntegros” y creó su propio –ismo, el Ramonismo.

Este Ramón torrencial, fragmentario, atomizador, vanguardista, cosmopolita, madrileñista y tertuliano de Pombo produce el gran hallazgo de la greguería, que será su mascota, su brújula y su ganapán en no pocas ocasiones.

 
 
 
 
Mediante la greguería ha logrado su propósito, que él mismo formuló en la tertulia de Pombo: “quitar empaque a las cosas, sembrar sonrisas, batir cataratas, desenlazar ideas, gestos, cosas”.

Nuestro autor logró convertir la greguería en la expresión más directa de su actitud ante la vida, una actitud humorística. Ramón se posiciona ante la vida como el verdadero homo ludens y a través de este juego constante logra percibir el significado de las cosas y se percata de lo serio que es el juego de la vida.

Cuando en 1910 Ramón enseñó a sus amigos la creación de las greguerías, Carmen de Burgos fue la madrina y la primera musa de Ramón.

Este Ramón contradictorio, iconoclasta y vanguardista se enamora de una mujer progresista, como hemos visto, siendo él conservador en lo político, de tal forma que abraza el justicialismo peronista en Argentina y el fascismo de Franco, con su innecesaria visita al Pardo incluida en su estancia en Madrid en 1949.

Por este motivo, Rafael Alberti, años más tarde, le dedicó este soneto, exento de verbos, pero tan definitorio de RAMÓN:

( A Ramón Gómez de la Serna)

por qué franquista tu torpe ramón

elefante ramón payaso harina

ramón zapato alambre golondrina

solana Madrid pombo pin pan pon

ramón senos ramón chapeau-melón

tío-vivo ramón pipa pamplina

sacamuelas trapero orina esquina

con con de en por si sobre tras ramón

ramón columpio múltiplo vaivén

descabezado ton ten sin ten

ramón orquesta solo de trombón

ramón timón tampón titiritero

incongruente inverosímil pero

pero ramón genial solo RAMÓN

(Roma, julio, 1978)

Carmen de Burgos fue pareja sentimental de Ramón. Nada le importó la diferencia de edad. El amor mutuo y la pasión por escribir fue lo que les mantuvo unidos.

Lo que no se imaginaba Carmen de Burgos es que Ramón terminaría enamorándose de su hija María. Carmen se sintió traicionada por los seres que más quería, por lo que le costó mucho superarlo

Entre las causas del enamoramiento de María Álvarez de Burgos y Ramón tendríamos la admiración, que sintió por el autor de la obra que están ensayando, aunque sea el amante de su madre. También la edad de María más próxima a la de Ramón.

Quizá también por chantaje inconsciente a la madre por haberla privado de una familia tradicional. O por rivalidad entre madre e hija, que es capaz de conquistar a la pareja de su madre.

Ramón a su regreso de Buenos Aires pidió perdón a Carmen y su hija también fue perdonada.

Pero lo que verdaderamente presidió la relación sentimental y literaria de Carmen de Burgos y Ramón fue el amor y la escritura incesante.





                                                                   Ramón, medio ser
 
 
 
 
 

                                                                                                       
                                                
                                 
 
 
 
 
 

                                              
                                          
                                 
 
 
 



BIBLIOGRAFÍA

Albert Juan Carlos, “Los domicilios de Ramón en Madrid”, en Boletín RAMÓN, nº 14, primavera de Madrid, 2007

Carmen de Burgos (Colombine), “Autobiografía” en Prometeo X, agosto de 1909

- “Autobiografía” en Al balcón, editorial Sempere s. a., Valencia, 1914

- Confidencias de artistas, Sociedad Española de Librería s. a., Madrid, 1916

- El último contrabandista, editorial Sopena s. a. Barcelona, 1918.

- Fígaro, Imprenta Alrededor del Mundo, Madrid, 1919.

Cansinos-Assens, Rafael, La novela de un literato I, Alianza Tres, Madrid, 1982.

Ena Bordonada, Ángela, Novelas breves de escritoras españolas de 1900-1936, Castalia, Madrid, 1990. Incluye Los negociantes de la Puerta del Sol de Carmen. de Burgos

Gómez de la Serna, Ramón, Automoribundia (1888-1948), Guadarrama, Madrid, 1948

- Pombo, C. de Madrid, Visor Libros, Madrid, 1999 a

- La Sagrada Cripta de Pombo, C. de Madrid, Visor Libros, Madrid, 1999 b.

Núñez Rey Concepción, Carmen de Burgos, colombine en la Edad de Plata de la literatura española, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2005. Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografias 2005.



Madrid, 23 de mayo de 2016



Anastasio Serrano



1 . “Allí donde las mujeres se casan todas de quince o dieciséis años”, dirá Carmen de Burgos en El último contrabandista, Sopena, s. a., Barcelona, 1918.

2 . Carmen de Burgos, “Autobiografía” en Prometeo, nº X, agosto de 1909.

3 . Gómez de la Serna Ramón, “Prólogo” de Confidencias de artistas de Carmen de Burgos (Colombine), Sociedad Española de Librería, Madrid, 1916, p. 14

4 . Cansinos-Assens, Rafael, La novela de un literato I, Alianza Tres, Madrid, 1982, p. 257.

5 Entrevista con González Fiol, F. “Domadores de éxito”, en La Esfera, nº 442, 24 de junio de 1922. Nota tomada de Carmen de Burgos Colombine en La Edad de Platas de la literatura española, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2005 de Concepción Núñez Rey, p. 74.

6 . Carmen de Burgos, Fígaro, Imprenta Alrededor del Mundo, Madrid, 1919, pp. 278-279

7 . Colombine era un personaje de la Comedia del Arte Italiana, que desde el siglo XVII está presente en el teatro europeo. Colombine era el arquetipo de la mujer frágil, caprichosa e inconstante en el amor, esposa de Arlequín; cosa que no casaba bien con la iconografía de Carmen de Burgos

8 . Carmen de Burgos “Autobiografía” en Al balcón, Sempere s. a. Valencia, 1914, p. XII

9 . Cansinos-Assens, Rafael, La novela de un literato I, Alianza Tres, Madrid, 1985.

10 . Gómez de la Serna R. “Prólogo a Confidencias de artistas, ob. cit., p. 16

11 . Gómez de la Serna, R. Pombo, Comunidad de Madrid, Visor Libros, Madrid, 1999, p. 196.

12 . Gómez de ls Serna R. Automoribundia, 1888-1948, Guadarrama, Madrid, 1974, p. 211

13 . Gómez de la Serna R, “Prólogo”, citado p. 10

14 . Gómez de la Serna R. Sagrada Cripta de Pombo, C. de Madrid, Visor Libros, Madrid, 1999, pp. 695-696

15 . Prometeo, nº V, marzo de 1909, pp. 44-58

16 . “La tertulia de Pombo” de José Gutiérrez Solana, cuadro que se colocó en la cripta de Pombo por el propio Solana y un carpintero, el 17 de diciembre de 1920., acordando con el dueño que no saldría nunca del café y cuando se cerrara, pasaría a propiedad de Ramón. En 1947, Ramón dona el cuadro al Museo de Arte Moderno de Madrid, procurando así una perfecta conservación. En la actualidad se puede ver en el Museo nacional Centro de Arte Reina Sofía, en la glorieta de Atocha .

17 . Gómez de la Serna R. La sagrada Cripta de Pombo, Comunidad de Madrid, Visor Libros, Madrid, 1999, p. 696

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