jueves, 30 de junio de 2016

VISITA INESPERADA


           



En pleno solsticio de verano y leyendo la autobiografía de RAMÓN Gómez de la Serna, que él titula, como es sabido, Automoribundia, oigo que tocan con los nudillos en una de las puertas de mi domicilio en Madrid. Me tomo las debidas precauciones; observo por la mirilla e inicio un breve diálogo a través de la puerta y antes de abrir, le pregunto, si es un hombre de bien, a lo que responde afirmativamente.

Le abro la puerta, se presenta, me dice su nombre: Enrique Merino, que vivió con sus padres en mi domicilio actual en los años 40 y que después fueron a vivir a Menorca por el destino de su padre y el piso lo ocupó su tía, Manuela Cano MERINO, a quien yo se lo compré hace ya 25 años.

Le muestro la casa, muy cambiada en cuanto a su morfología y él iba recordando el lugar e incluso el daño de alguno de los muebles de entonces.

Entre tanto iniciamos un diálogo fluido y le pregunto por su profesión, lugar donde vive, así como yo le digo la mía; me manifestó que era profesor emérito de Geología de la universidad de Bloomington (Indiana), que había estudiado Ingeniería de Minas en Madrid y el doctorado en Geología en EE. UU. Yo le manifesté que tenía alguna referencia de la universidad de Bloomington en el campo de las letras y en un momento dado llamó por el móvil a su mujer, que se quedó en la acera por no atreverse a ‘invadir’ un domicilio particular.

Se presentó con su nombre y apellido compuesto: Consuelo López-Morillas, y claro, yo le dije, si era hija del hispanista y catedrático Juan López-Morillas (Jódar, Jaén, 1913- Austin, Texas, EE. UU. 1997), me contestó que sí; le mostré un libro de su padre, cuando pasamos a mi gabinete: Kausismo: Estética y Literatura, Antología, Selección y Edición de Juan López-Morillas, E. Labor, Barcelona, 1973.

Ella, a su vez, me dijo que era profesora universitaria emérita del Departamento de Español y Portugués de la universidad de Bloomington y especialista en literatura aljamiada.

Y al preguntarle por la carrera universitaria de su padre, me dijo que había profesado en la universidad de Brown en Providence (Rhode Island) como catedrático de Literatura Española y Literatura Comparada hasta su jubilación en 1978. Después aceptó una invitación de la universidad de Texas en Austin para ocupar la cátedra de Ashbel Smith Profesor of Spanish y se jubiló en 1989 a los 75 años.

Después de jubilado se dedicó a traducir a los grandes novelistas rusos del siglo XIX, mientras que su mujer, Frances Mapes había traducido al inglés obras de Pérez Galdós, Camilo José Cela, Delibes y Jorge Luis Borges.

 
 
                                                           Juan López-Morillas 
 
 
 
 
 
 
El profesor hispanista Juan López- Morillas centró su campo de investigación en el movimiento krausista español, la Generación del 98 (Unamuno), la Institución Libre de Enseñanza (Francisco Giner de los Ríos) y la Literatura comparada.

Y como estamos en el tiempo de las cerezas (el temps de les cireres), si tomamos la imagen del puñado de cerezas cogido de un cesto de mimbre, tendríamos primero la ciudad de Bloomington en Indiana y en el mismo estado y a pocas millas, se encuentra la ciudad de Nashville, donde hay un museo dedicado a Dillinger (Enemigo público Número 1) con objetos y fotografías de víctimas, cómplices y secuaces.

Como es sabido, y coincidiendo con la gran depresión de 1929, Dillinger asalta bancos, secuestra y asesina a un total de 14 personas, por lo cual era considerado el enemigo público número 1, pero la Dama de Rojo (Anna Sage) le denunció con el fin de evitar su deportación, la siniestra rumana servirá de cebo al antihéroe en la emboscada que le costará la vida. Fue abatido por la policía en 1934.

Una urna de cristal contiene el canotié, las gafas rotas, las entradas del cine y las prendas de vestir manchadas de sangre.

 
 
 
                                                            Victoriano Crémer
 
 
 
 
 
 
Pues bien, el poeta leonés, nacido en Burgos, Victoriano Crémer (Burgos 1907- León, 2009) le dedica un poema al famoso gánster, tras la película de W S. Van Dyke, John Dillinger, emenigo público número 1 de 1934, titulado “Fábula de persecución y muerte de Dillinger”, el poema pertenece al libro: Tacto sonoro, León, 1944.

El poema comienza con una serie de metáforas irracionales e imágenes visionarias:

"Las plataformas de los rascacielos vuelan

en una embriaguez desorbitada de espejos y cristales",

en las que podemos sentir los ecos lorquianos de Poeta en Nueva York y cuando describe al personaje, resuena algo del Romancero gitano:

"¡Dillinger! –Vara de acero,

ojos de lagarto al sol-

entre un salva de balas

se quebró como una flor".

Además, el largo poema responde a una estructura cinematográfica con una puesta en escena de voces corales, cuyo objetivo es ensalzar al personaje, mostrar el espacio en que suceden los hechos e intensificar la proximidad de la tragedia; al final vuelve la irracionalidad poética y las imágenes surrealistas y termina el poema con la subasta del sombrero de Dillinger en el club del banquero Vanderville, como esguince irónico del orden establecido ( la noria del dinero que no se detiene):

"Y en el club del banquero Vanderville

-sudorosas papadas en reposo-

subastan un sombrero verdi-claro

en millares de dólares…"

 
 
 
 
                                                              Ricardo Gullón
 
 
 
 
Retirando otra cereza traería a don Ricardo Gullón (Astorga, 1908- Madrid, 1991), que precedió Juan López-Morillas como profesor en la universidad de Texas en Austin

Profesó de 1960 a 1975, pasando luego a la de Chicago, hasta su jubilación en 1983; y todavía con 80 años daba cursos de doctorado en la universidad de Davis (California).

Don Ricardo Gullón, además de escritor y crítico literario, como profesor centró sus investigaciones en la teoría de la literatura (estudios sobre la novela), galdosiano primigenio y estudioso de Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Unamuno y Cernuda.

Luego le tocaría el turno a Consuelo López Morillas, maestra en Jódar (Jaén) de varias generaciones, hija y nieta de maestros, fallecida en Jódar en 1993, toda una saga de docentes, que se prolonga ya más de un siglo.

Doña Consuelo era hermana del hispanista y catedrático Juan López-Morillas, suegro de Enrique Merino, inquilino de mi piso en los 40/40 y padre de su mujer, la también hispanista, Consuelo López-Morillas. Además el Instituto de Enseñanza Secundaria de Jódar lleva el nombre de “Juan López-Morilas”; y como hemos visto, la labor docente se lleva a cabo a uno y otro lado del Atlántico.

 
 
                                                         Luisa Sofovich y RAMÓN
 
 
 
 
 
 
Y ya por último para cerrar el círculo o gastar la última cereza prendida, por aquello de la lectura de Automoribundia de RAMÓN, sería la visita que Horacio J. Spinetto (Boletín RAMÓN, nº 20, 2010) realizó en 1989 a la casa que habitaron RAMÓN Gómez de la Serna y su esposa Luisa Sofovich en la calle Hipólito Irigoyen, nº 1974, 6º “LL” de Buenos Aires.

Pues el inquilino, que ocupaba el departamento de RAMÓN, Luis Francisco Borra, con su esposa e hijo, le mostró la casa y, orgulloso, le regaló un recibo del gas, que continuaba llegando a nombre de Ramón Gómez de la Serna.

Vemos, pues, que, pesar del paso del tiempo transcurrido (muere en 1963), el espíritu de RAMÓN continua rondando por el barrio de Balvanera.

Yo no puedo mostrar ningún recibo de los suministros de luz y gas, porque las compañías españolas, más eficientes, obligan a cambiar el nombre; lo que si heredé de Manuela Cano MERINO, fue el número de teléfono.

Hasta aquí este, ya prolongado, excurso, fruto de la grata visita inesperada.

Consuelo y Enrique, ¡Hasta la próxima!



Anastasio Serrano

Madrid, 29 de junio de 2016